Marina Nuñez del Prado

Fue un grato descubrimiento de sábado, un poco escondido en el parque el Olivar, se encuentra este museo con la muestra permanente de Marina Nuñez del Prado, una artista boliviana que desarrollo parte de su obra y sus últimos años de vida en Lima.  Nos recibe una casa muy hermosa con un estilo neocolonial donde resalta un amplio jardín con algunas de las esculturas de la artista.

Los materiales que predominan en las obra son granito y onix, siendo este último material donde logra sus mejores trabajos, vale la pena darle una mirada a sus formas femeninas, llenas de sensualidad y misterio.  Los toritos son muy llamativos en su obra, sin embargo, en las piezas en general se nota el carácter huraño de la artista, todas parecen haber sido hechas en el momento que deseaban entregar un mensaje, como una fotografía previa a la posteridad.


A pesar del tamaño del museo, muy pequeño en realidad, un gran acierto es que los visitantes puedan contar con una guía que explique la historia de la artista y su obra, me hubiera gustado llevar alguna como souvenir, incluso la guía nos comentó que mucha gente termina pidiendo lo mismo.  Si Marina era realmente muy reservada dudo que desee ver su trabajo convertido en un objeto masivo para el recuerdo, por el contrario, deseará que la visitemos una y otra vez para observar ese momento eterno en el que parecen sumergidas sus obras.



Impacto: (4 de 5)
Calidad de la muestra: (4 de 5)
Desafío al visitante: (3 de 5)

Lugar: Bosque El Olivar
Entrada: Gratuita

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